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| Texto y fotografías de Javier Martín |
Un jardín con tres cataratas es algo impensable, se considera catarata como sinónimo de cascada, caída de agua de un río o arroyo de cierta altura, nunca poca, por tanto, hallar tres cataratas dentro de un jardín es algo ilógico, pero si se diseñan y construyen senderos en un bosque lluvioso, de forma tal que, al recorrerlos, el bosque -para mí como usuario- se torna en un jardín -sobre todo por lo fácil que resulta recorrer una pendiente de bosque lluvioso de esta manera- y hago que estos senderos se acerquen a estas caídas de agua, entonces caben mucho más que tres cascadas de agua, caben cinco, como en este jardín de cataratas La Paz.
La idea materializada es nueva, pero el sueño de hacer tal cosa está presente en el ambiente general de los amantes de la naturaleza desde hace mucho tiempo, se concatena esta idea con las anteriores incursiones dentro de ecosistemas tropicales a través de teleféricos, puentes colgantes y los tradicionales senderos. Mas en este caso el diseño y construcción de estos senderos está muy bien logrado, en muchos tramos se construyeron senderos elevados para disminuir por un lado la pendiente para beneficio del caminante, sino que también reduce a cero el impacto en el suelo del bosque por erosión.
La belleza escénica es enorme desde antes de llegar al lugar, viniendo del Volcán Poás se toma la vía de Varablanca en ruta a Sarapiquí, en algún punto del trayecto se cruza la división de aguas continentales y se ingresa en la vertiente caribeña o atlántica.
La zona de vida presente en estos bosques es: Bosque pluvial montano bajo.
Dentro de las instalaciones, el recorrido inicia con una caminata corta cuesta abajo atravesando el jardín de mariposas más grande del mundo, el despliegue de mariposas morfo azul intenso -más grandes que el puño de un hombre revoloteando alrededor- es un espectáculo muy agradable.
El recorrido desemboca en la galería de colibríes, el serpentario, la réplica de la casa antigua y el jardín de ranas.
Todas estas instalaciones circundan el restaurante donde se ofrece una línea buffet.
La caminata más importante o principal, es el sendero por entre las cataratas, es difícil describir las imágenes que el visitante percibe, adjetivos como magnificentes, majestuosas e impresionantes, son solo tres de los que vienen a mi mente. Las vistas de estas cataratas producen en el espectador un ensimísmamiento temporal imposible de evitar, en algunos momentos desea uno quedarse para siempre en el lugar.
El final del sendero remata en una tienda de artesanías y servicios sanitarios, en este punto un bus está a disposición de los visitantes para retornar a la entrada principal donde arribó el visitante, la operación es nítida y muy fluida, nuestras felicitaciones a la administración.
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